Micros entre amigos

La sangre sobre la nieve es más roja, tanto como mi caperuza estirada en el colchón.
Te asustaban las alturas y a mí las cosas que me hacían chiquitina, pero ya no me dan miedo tus manos enormes ni esos ojos grandes que ahora miran hacia el infinito.
En la pista de esquí, todos gritan y hacen preguntas. No se explican cómo resbalaste desde el telesilla justo en la zona más rocosa.
Hoy cambiaste de disfraz para contarme un cuento, pero no encajaste la barra de seguridad y yo le escribí al mío un final feliz.
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