16 abril 2008

La Feria del Libro


Uno de los días de la Feria del Libro lo reservo para mí.

Me regalo la tarde, y me acerco sola, sin prisa, con la esperanza de que se me pegue algo de libros y autores. No sé, tal vez la inspiración, una musa despechada, un cuentacuentos que me duerma por las noches o un contrato millonario por el fantasma de un libro que aún está por escribir.

Nada. Es todos estos años, simplemente nada. Como mucho, algún malabarista con ganas de pelar la pava, dolor de pies, o un guiri que no sabe llegar al sitio en el que ha quedado.

Yo sigo fiel a mi cita, desde hace mucho, y observo los rincones por si me pierdo algo, pero la única que parece perdida aquí soy yo.

Ni siquiera sabría explicar con exactitud qué es lo que busco, aunque estoy segura de que algún día lo encontraré.

No llueve, aunque tal como está el cielo, imagino que las nubes no faltarán a su cita, nunca lo hacen. De hecho, un año volví a casa tan empapada que tuve que cambiarme hasta la ropa interior. Fue divertido mirar cómo la gente corría a resguardarse del chaparrón mientras yo caminaba despacio entre las casetas como si conmigo no fuera la cosa. Luego me dio vergüenza coger un taxi en esas condiciones y seguí paseando hasta casa tan tranquila, segura de que esta pequeña excentricidad tampoco iba a extrañar a nadie.

En contra de la mayoría de visitantes entre los que me muevo, no quiero folletos, ni marca páginas, ni abanicos de cartón con el nombre de ninguna editorial. Tampoco hago colas para coger un periódico gratuito ni me peleo para llegar la primera a la mesa de firmas de Boris Izaguirre. De hecho, el año pasado ni siquiera me acerqué a que Sabina me firmara sus libros o sus discos, aunque estuve tentada a hacerlo.

Sí lo hice en una ocasión con José Luis Sampedro y con Almudena Grandes, y conservo de aquello un bonito recuerdo, una sonrisa y dos dedicatorias originales de entre las miles que debieron escribir aquel día.

En el fondo soy una romántica, o una ingenua, o las dos cosas, y lo que de verdad me gustaría cuando veo a uno de mis autores favoritos es sentarme un rato a charlar en un lugar con menos gente que éste.

Aquí no huele a papel viejo, como en las librerías que me gustan, ni los vendedores de las casetas tienen intención de perder el tiempo conmigo. Sólo Manuel, el dueño de la 26 de la Cuesta de Moyano, dedicado a la música, porque me conoce y sabe que siempre me llevo alguna biografía de la Editorial Celeste o revistas de Litoral.

En las terrazas, helados industriales a precios desorbitados y niños con la vena consumista que aprovechan para llevarse a casa cualquier cosa, me recuerdan que dentro de unos días, como cada año, seré yo la que estará ahí sentada con los míos.

Total, que mientras llega la fecha y en Madrid calientan motores con la Noche de los Libros, yo sigo maquetando ideas en mi cabeza, convencida de que en una de las Ferias encontraré por fin lo que busco.

6 comentarios:

Blogger El niño ha dicho...

ejem...no siempre vas sola.


...un brindis por "La vieja sirena" uno de mis libros favoritos y un gran descubrimiento el de Sampedro.


¿Cómo era...esplendorosa?

17 de abril de 2008, 10:55  
Blogger Eva ha dicho...

Seguro que lo encuentras, yo estoy convencida.

Un besote.

17 de abril de 2008, 11:53  
Blogger UNA ha dicho...

Déjame que inagure mi aportación a tu blog, aludiendo al embeleso que me proporcionan el brillante azul, casi añil de las flores del banner.
Un saludo.

Nut

17 de abril de 2008, 12:44  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

17 de abril de 2008, 15:15  
Blogger KUKA ha dicho...

No te preocupes, seguro que el día que estés más despistada..........¡zas!, allí delante de tí va a estar.....

17 de abril de 2008, 16:24  
Anonymous Anónimo ha dicho...

creo que somos muchos los que no nos acercamos a que nos firme un libro Boris Izaguirre y creo que hasta mas los que no cogemos publicidad y vamos a lo nuestro pero, es verdad,la feria del libro es un sitio en el que cada uno va con una historia diferente en su cabeza

17 de abril de 2008, 19:20  

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